Por mi marido machista
Mi nombre supuesto es Michelle, y quiero relatarles una aventura que me está sucediendo, con apenas tres años de casada. Mi esposo de nombre Ricardo, es el tÃpico hombre machista, es decir, la mujer debe estar en casa y él puede salir con sus amigos a parrandas o fiestas los fines de semana y a embrigarse en antros de mujeres.
Yo siempre he sido de carácter muy corto, soy bastante introvertida y por esa razón no me di cuenta de ese defecto de Ricardo cuando eramos novios, casi siempre el dominaba la situación y nuestras discusiones y decisiones. Pero poco a poco me fui cansando de esta situación. En ese entonces alquilabamos un apartamento en un condiminio situado en el centro de la ciudad. TenÃamos de vecinos de apartamento a una pareja de hermanos, ella de nombre Mariela y él de nombre Miguel Antonio. Mariela era quién sostenÃa el hogar con su trabajo, mientras que Miguel Antonio era el hermano mantenido, nunca duraba mucho en sus trabajos, ya que era muy inestable e irresponsable dirÃa yo. Sin embargo, a pesar de ello, él era un tipo muy guapo y apuesto, alto, de ojos verdes y de buenas facciones fÃsicas.
Casi desde que nos mudamos a esos apartamentos, Miguel Antonio me seguÃa y me insinuaba cosas, en alguna ocasión hasta me abrazó en el ascensor, por mi poco carácter, no le pude dar una cachetada y ponerlo en su lugar, en vez de eso, solo le pedÃa por favor que no lo hiciera. No es que sea demasiado atractiva, pero tengo lo mio, soy delgada, piernas largas, de cabello castaño, tengo un par de senos de buen tamaño y mi mayor atractivo dicen que es mi trasero, compuesto por un par de nalgas respingonas, que me hacer ver muy deseable cuando me coloco los pantalones jeans.
Llegó el dÃa en que discutimos con Ricardo, debido a que como siempre me dejaba en la casa y salÃa a parrandear con sus amigos y amigas. Como solÃa suceder el ganó la pelea y de todos modos se fue de la casa. Asi que me quedé en casa sola otravez; a pesar de lo molesta que estaba, me decidà a limpiar la casa para matar el tiempo, asi que me puse una mini falda tipo jeans y una camiseta de tirantes. Cuando estuve en eso, se me acabó el spray limpiador de vidrios, asi que me dirigà al apartamento de los vecinos para pedirles prestado el suyo, fue Miguel Antonio quien me abrió la puerta y me invitó a pasar, yo no mucho querÃa, ya que él siempre buscaba siempre sacar partida, pero ni modo ya estaba allÃ, él me comentó que su hermana no estaba y que tardarÃa en llegar, me quedé sentada en la sala, mientras el buscaba el spray.
Cuando lo consiguió, me dispuse a agradecerle e irme, pero el me lo impidió, me dijo que me quedara a platicar un rato con él ya que estaba solo. Lo molesta que estaba con mi marido incidió mucho que me quedara. Miguel Antonio tenÃa puesta una pantaloneta corta y un Tshirt. Mientras me platicaba cosas, se me iba acercándo, yo no tenÃa la fuerza y la decisión para hacerme a un lado, o levantarme e irme, sino que dejé que estuviera cerca de mi, me empezó a decir cosas bonitas sobre mi persona, lo bella que era y la suerte que tenÃa mi esposo por tenerme a su lado. Realmente me estaba empalagando con sus palabras. Finalmente me dijo que yo le gustaba mucho, y que mi marido no me valoraba. Me fue abrazando tan lentamente que no me di cuenta cuando ya me tenÃa casi entre sus brazos. Acercó sus labios a los mÃos, quise resistirme, pero mi resistencia fue vencida fácilmente, asi que estuvimos dandonos un largo beso de lenguita allà sentados en el sofa de su apartamento.
Miguel Antonio era tan hábil en estas situaciones, que no sentà cuando una de sus manos se deslizó por debajo de mi mini, cuando pude sentir, sus dedos ya acariciban mi cuquita encima de mis bragas, quise retirarle la mano, pero lejos de quitarla, ahora el la metió dentro de mis calzones y ahora me tocaba y manoseaba directamente mi vulvita.<br />
• que buena y que rica la tienes!!- me dijo al oido.
Se me erizaron los cabellos, nunca ningún otro hombre que no fuera Ricardo me habÃa tocado mi intimidad, pero se sentÃa bien. Asi que dejé que siguiera tocándome.
Su boca y sus labios me tomaron las orejas, luego el cuello y poco a poco fue bajando hacia mis senos, yo no llevaba puestos sujetadores. Cuando estaba nerviosa porque llegara a mis pechos, el muy desgraciado insertó un dedo dentro de mi rajita, lo metió y lo movió hacia adentro y hacia fuera. Eso me excitó mucho, tanto que empecé a respirar profundamente y gemÃ, su otra mano bajó los tirantes de mi blusa, destapó uno de mis senos y lo chupó con ansias, me lamió todo el seno e hizo lo mismo con mi pezón. Sentà electricidad en toda mi espalda. Esto estaba llegando muy lejos, pero pensé que si mi marido estaba divirtiéndose con otra mujeres, porque yo no podÃa tener también mi propia diversión, asi que me dejé llevar por mi excitación, yo misma me bajé el otro lado de mi blusa y dejé descubierto mi otro seno, Miguel Antonio al verlo también le dio el mismo tratamiento que al anterior.
Mientras me chupaba las dos tetas, otro dedo ingresó en mi rajita, yo aumenté los gemidos, realmente la estaba pasando bien, sentÃa mucho placer.
De repente él me sacó la blusa del cuerpo, luego se separó de mi e hizo lo mismo con mi mini y mis bragas, en unos segundos estaba yo totalmente desnuda a su merced, solo tenÃa puestos mis zapatos tenÃs, me recostó en el sofa y me abrió las piernas, me empezó a besar por la entrepierna con su hábil lengua, realmente tenÃa mucha experiencia, ya que mientras me lamÃa los muslos me tuvo a su disposición, estaba tan excitada que querÃa sentir su boca en mi cuquita. Casi lo jalé para que me mamara la rajita, la cual tenÃa toda mojada por mis eyaculaciones. Finalmente su boca se posó en mi rajita y su lengua busco afanosamente el botoncito de mi clÃtoris para estimularlo. En pocos minutos me tenÃa gimiendo pidiéndole que no parara de chuparme.
Miguel Antonio se colocó entre mis piernas puso su pija entre los labios de la vagina y la hundió lentamente, yo movÃa mi trasero y la cabeza para cada lado, su pija se fue metiendo entre mi cuerpo, nadie más que mi marido habÃa hecho eso, su carne era más gorda y larga que la de Ricardo, me la clavó hasta el fondo después de unos segundos. En ese instante gemà y me corrà como una perra, luego me penetró rÃtmicamente, lo hacÃa mientras mamaba mis senos. Después de que se cansó de clavarmela en esa posición, él se sentó en el sofa y me hizo sentarme de frente a él sobre su larga pija, me pidió que se la cabalgara, lo hice y yo misma me hice llegar a mi segundo orgasmo saltando sobre su rica pija.
Luego me colocó hincada sobre el sofa y tomándome de las caderas me penetró la vagina de un solo empujón sin piedad, me la metió con fuerza, ahora yo lo oÃa gemir de placer a Miguel Antonio. Sin avisar, se zafó de mi vagina y me la puso en mi ano, lentamente me la metió a pesar que yo se pedÃa que no lo hiciera, solo mi marido conocÃa el interior de mi culito, pero ahora también Miguel Antonio lo esta gozando. En pocos minutos, mi hoyito apretado lo hizo venirse. Un espeso chorro de semen salÃo por la punta de su pija y me inundó mi culito. Los dos terminamos con bastantes gemidos y respiraciones profundas.
Me vestà mientras Miguel Antonio descansaba en el sofa. Le dije que tenÃa que irme, ya que no sabÃa la hora en que llegarÃa Ricardo. El me tomó en sus brazos y me dijo que habÃa estado maravilloso, que querÃa repetirlo prontamente. Yo le dije que estaba bien, pero lo que querÃa era salir de esa sala donde se habÃa cometido el adulterio.<br />
Ricardo llegó muy tarde en la madrugada, cargaba una gran borrachera que de algún modo me tranquilizó; a mi me dolÃa mi cuquita y mi ano, definitivamente la pija de Miguel Antonio era mucho mayor que la de Ricardo y me habÃa lastimado mis partecitas.
Para terminar debo confesarles que, sigo cogiendo con Miguel Antonio, sobre todo en los dÃas que Ricardo sale a parrandear, lo llamó y el llega rápidamente y me hace el amor de varias formas. Llevamos ya varios meses asÃ. Me ha pedido que deje a Ricardo y me vaya a vivir con él, pero yo le digo que debe tener un trabajo permanente para que yo le crea. Por ahora me vuelve loca coger con él.
Fuente: www.relatos7.com
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